01 febrero 2013

Yo no quiero ser español

Lo diré todo seguido antes de que las arcadas me hagan vomitar.

Estoy harto. No soporto más duques empalmados, ni infantas que tienen prebendas con la justicia. Ya se ha rebosado el cupo de mi aguante de concejales paniaguados, de tesoreros-senadores-amasadores,  de miradores-de-nubes, de escritores de a tres mil la colaboración que no lee nadie, de diputados de perfil hierático y mucha cara dura,  de asesores digitales, de consejeros de cajas que cobran un potosí pero que cuando pintan bastos, se escudan en que ignoran el abc de ese negocio, de trepas varios. No puedo con más discursos vacíos, ni exigencias para el otro y manga ancha para el propio. Tengo empacho de crecimientos negativos y de desaceleraciones, de miembras, de manos puestas en el fuego, de presunciones de inocencia para quienes deben ser ejemplares, de "este ya no es de los nuestros", y de "estoy deseando ser llamado ante los tribunales para aclarar mi inocencia"; de derechos históricos y de igualdades asimétricas. No soy capaz de explicarle a mis hijas que si alguien mangonea 20 millones los limpie con el diez por ciento, y que el idiota de su padre tenga que pagar el 21 por un trabajo de mil euritos. Y que encima tenga que hacer de recaudador de impuestos a tiempo parcial, sin cobrar por ello ni un  céntimo... y adelantando dinero. Porque terminarán por pensar que soy gilipollas. Y esto... esto es lo de menos.

Porque a toda esa ralea de hijos de la gran puta varios, paréceme que yo les he puesto ahí. Eso es lo que de verdad me jode. Pero hay más, y para mi, más hiriente.

Porque si bajo a mi escalón, me asquea el amigo que cuando vamos todos juntos de cena pide factura, y donde eran 300 pide que pongan 1.500, que total, tú estás por módulos y te da lo mismo. Y puestos a hablar de facturas, mi menda es incapaz de conseguir la que me corresponde por contratar a un fontanero; que cuando se la pido, me mira de arriba a abajo como quien te perdona la vida, y te dice que anda pasado de IVA. Y luego viene el que porque aprobó un examen un día, se cree que es la pera limonera para los restos. Y se ríe para sus adentros del que fanfarroneaba de cobrar  vete tú a saber cuanto, y ahora anda jodido. Y éste último, se alegra de que al otro le quiten una parte de su salario, que al final todos ciegos.

Y como no quiero avergonzarme de la mierda que se avecina -de la que en honor a la verdad, no me siento ni mínimamente responsable- y como son tantas las cositas que me astragan, y como todo esto me viene de  tiempo atrás, pues arresulta que he descubierto mi verdad: es que no quiero ser español ¡Joder! que quiero ser un apatrida como dios manda. Y lo digo sin pizca de ironía.

Yo pagaré hasta el último céntimo de los impuestos que me correspondan, y colaboraré lealmente con mi comunidad. Pero por favor, quiero mirar esa basura con la distancia del extranjero que sabe que este país es bueno para la juerga... pero que no tiene arreglo . 

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Cuanta razon tienes. !Que asco dan todos!

Anónimo dijo...

Yo soy ejpañol ejpañol, sininimo de cateto

José María dijo...

¡Joder, como está el amigo!. Toda una declaración de "finales".
Paciencia pues me da la impresión que esto aún no ha comenzado.

Merche Pallarés dijo...

Te entiendo perfectamente y te acompaño en el sentimiento. Menos mal que yo aparte de española, también soy canadiense porque me lo estoy pensando muy seriamente volver a ese país... Aquí todo huele muy mal, muy mal... Besotes, M.

Antònia Pons dijo...

Primero me he quedado SOBREcogida, después SOBREsaltada. He vuelto a leer y me ha dado cuenta de que no estabas SOBREactuando, que hablas en serio porque nuestros ínclitos elegidos en las urnas de han SOBRepasado mogollón.
Aguantaremos SOBREviviendo como podamos.
Por cierto hoy hay aparición mariana, sin preguntas, porque las vírgenes solo se manifistan a través de sus portavoces.
Todos estos politiquillos de tres al cuarto SOBREvenidos para regenerar la vida política de este país han SOBREtrincado de una manera SOBREsaliente me voy al baño, vomito y luego me digo que o los echamos o nos van a echar ellos.
Y que a lo mejor me voy a Andorra porque ya puestos queda cerquita y en un par de horas puedo volver a ver si la cosa está mejor o suma y sigue.
Un abrazo fraternal.